En medio del fracaso y la podredumbre, el SITTGE cumple 25 años. Nada que festejar por esos rumbos, ya que ni sindicato se pueden llamar. Son un pequeño grupo de personillas algo grises y, sobre todo, opacos, que ya están contando el tiempo para ver quién será el que apague las luces. Así de sombríos y oscuros son las personas que quedan en ese fantasmal edificio, que ahora solo son sombras rumiantes y que, a como dé lugar, quieren reflector.

Vendrán personajes a festejarles, aplaudirles discursos huecos sin sentido, sin tema, al trato buenos deseos y exigencias que solo quedarían ahí, en medio de cuatro paredes, pero con un gran río de alcohol: un bacanal aludiendo grandezas pasadas llevadas por otras figuras que ya no están ahí, pero que siguen iluminando para muchos un camino oscuro y gris que les contaminó el SITTGE y sus secuaces.

Ahora, lunes, empezarán a despotricar contra el gobierno en turno y sus dizque traidores o detractores, llevando como siempre una sola voz cantante: la de la desesperación y burla. Días pasados, cuando una voz diferente se escuchó y dijo con firmeza “Vamos hacia adelante, sin socavar el camino, sin dar marcha atrás”, doña Paca se le llenó el cerebro de materia oscura y se sintió atropellada, robada por alguien diferente.

Así se festejarán los 25 años de corrupción, corajes y mentiras; así se festejan calumnias, robos y fraudes; así se festejan 25 años de soberbia y lucro…

Saludos a todos, menos a la Paca y sus chimpancés.