
En días pasados amanecimos con la noticia de la detención del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. Vimos grupos sociales en San Luis Potosí que acudieron al llamado a la defensa o al rechazo de la intervención de Estados Unidos. Eso se respeta. Pero, cosa curiosa, no vimos (ni por casualidad ni por interés) a un personaje gris y desfigurado que se sigue ostentando como Secretaria General del remedo de sindicato SITTGE: Doña Francisca Reséndiz Lara (Paca, para los cuates).
Aquella que transitaba por Venezuela libremente al amparo de la Embajada Venezolana, y que hasta en dos ocasiones o más estuvo al lado del depuesto presidente, o mejor aún, de Diosdado Cabello, otro político de renombre venezolano. Es chistoso que quien disfrutó de las mieles del poder venezolano hoy les dé la espalda. Pero bueno, ¿qué se puede esperar de un personaje gris y sin chiste, que sigue creyendo que tiene el poder sindical en sus manos y que en la CDMX le harán caso por el rumbo de Palacio o de la SEGOB? Llorando como la Martina por los rincones… ¡ah, qué curioso! Cuando le sirvieron y le dieron, ahí estuvo; ahora, en desgracia política, los abandona.
Así es el rostro de este personaje, que sigue engañando a los pocos que le quedan con el sueño de que pronto tendrá su toma de nota. En serio, Francisca, lo que declaras ya ni tú te lo crees. Mejor di cuándo piensas pagar las cajas de ahorro atrasadas a los que están y a los que se fueron. Entiende: el dinero no es tuyo, es ajeno, y lo sigues jineteando, por decir lo menos.
Así las cosas por esos rumbos de la Juárez, donde el atajo de sinvergüenzas sigue dizque soñando despiertos. Saludos.



