
En pleno Viernes Santo, feligreses que acudían al Santuario se llevaron una desagradable sorpresa al encontrar una cabeza de chivo depositada frente a las puertas del templo. El animal estaba envuelto en un manto blanco, acompañado de dos ramas de palma bendecidas y una flor naranja, como si fuera una ofrenda ritual.
Los visitantes alertaron de inmediato al encargado del lugar, quien procedió a retirar el objeto para evitar alteraciones entre los fieles creyentes. El hallazgo generó inquietud entre quienes presenciaron la escena, sobre todo por el simbolismo del acto en uno de los días más solemnes del calendario católico.
Según personas con conocimiento de tradiciones esotéricas consultadas de forma informal, los días santos, especialmente el Viernes Santo, son considerados por algunas corrientes como momentos de alta carga espiritual, aprovechados para realizar rituales que buscan potenciar sus efectos. Sin embargo, las autoridades eclesiásticas no emitieron declaraciones al respecto y prefirieron no dar mayor trascendencia al hecho, limitándose a retirar el objeto y continuar con las actividades religiosas programadas.



