
Preservar la cartonería no es únicamente conservar una técnica artesanal, sino resguardar una parte esencial de la memoria cultural de México. Así lo planteó el director del Museo Nacional de la Máscara, el licenciado Emilio Briones Valdez, al referirse al papel que juega el Concurso de Elaboración y Quema de Judas en la continuidad de este oficio.
“La importancia que tiene es mucha, porque habla de técnicas que datan de mucho tiempo atrás y que buscamos salvaguardar, que no se extingan con las nuevas generaciones”, señaló.
La cartonería, explicó, es mucho más que papel y engrudo. Se trata de un proceso minucioso que implica estructura, volumen y conocimiento técnico: desde el armado con carrizo que da soporte a las figuras, hasta el forrado con capas de papel que, una vez secas, permiten modelar formas complejas. A ello se suma el trabajo de pintura, donde cada color y trazo aporta identidad a la pieza.
Este oficio, presente también en la elaboración de piñatas, alebrijes y mojigangas, ha sido históricamente un medio de expresión popular. En el caso de los Judas, adquiere además una dimensión simbólica: las figuras no solo representan personajes o ideas, sino que están destinadas a desaparecer en el fuego, lo que refuerza su carácter ritual.
“Lo que buscamos es que estas técnicas no se pierdan, que las nuevas generaciones las aprendan y las continúen. Ese es uno de los objetivos principales del museo”, afirmó el director.
En ese sentido, destacó que el valor de estas piezas no radica únicamente en su resultado final, sino en todo el proceso artesanal que hay detrás, en el tiempo invertido y en el conocimiento acumulado que cada creador aporta.
A partir de esta visión, el Museo Nacional de la Máscara impulsa espacios como el Concurso de Elaboración y Quema de Judas, que este año celebra su edición número 31. La convocatoria contempla dos categorías —tradicional e innovación— y reúne en esta ocasión a 34 participantes, quienes presentan piezas que van desde las representaciones clásicas del diablo y los siete pecados capitales, hasta propuestas que abordan temas sociales contemporáneos.
El evento se llevará a cabo el sábado 4 de abril. Las actividades iniciarán a las 5 de la tarde con un programa cultural abierto al público, seguido de la premiación de los ganadores y, finalmente, la quema de los Judas al anochecer. Más allá de la competencia y los incentivos económicos, el objetivo, reiteró el director, es claro: mantener viva una tradición que se construye con las manos y se transmite con el tiempo.



