
El Pleno del Congreso del Estado aprobó un Punto de Acuerdo, propuesto por el diputado Marco Antonio Gama Basarte, para exhortar respetuosamente a la titular de la Secretaría de Salud del Estado para que, en el ámbito de sus atribuciones, promueva ante la Coordinación Estatal del OPD IMSS-Bienestar la implementación de acciones orientadas a fortalecer la atención de la salud mental.
Esto, mediante la ampliación y el reforzamiento de los servicios de salud mental, con una mayor distribución de personal especializado; la realización de campañas de prevención, detección temprana y atención oportuna de afecciones de salud mental.
El impulso a la formación de psiquiatras, psicólogos clínicos y personal de enfermería psiquiátrica, así como el desarrollo de programas de actualización profesional en la materia; la gestión para la creación de plazas de residencia, becas y estímulos dirigidos a estudiantes de áreas vinculadas con la atención de la salud mental.
La gestión de incentivos salariales para especialistas en salud mental que laboren en zonas rurales, indígenas o de alta marginación; el impulso a la creación de una plataforma de telepsiquiatría y telepsicología que brinde atención a personas con afecciones de salud mental; la implementación de protocolos de detección temprana de trastornos de salud mental en los centros de salud bajo su jurisdicción.
Y, mediante la coordinación interinstitucional entre los sectores salud, educación y trabajo, para identificar problemáticas de salud mental y canalizar oportunamente a las personas a las instancias competentes; así como la gestión de recursos presupuestales irreductibles destinados a la salud mental, con el fin de fortalecer el derecho a la salud de la población potosina.
En su exposición de motivos, el legislador señala que la salud mental ya no puede ser ignorada, ocultada o estigmatizada, ya que en nuestro país, cada vez más personas enfrentan problemáticas de salud mental como ansiedad, depresión o dinámicas mentales que no habíamos experimentado tras el encierro de la pandemia.
No son simple “tristeza” ni señales de “debilidad”; son condiciones reales que impactan la vida diaria, el trabajo y la tranquilidad de las personas, por lo que se requiere de una atención integral.



